jueves

Video peregrino.

Os adjunto un video de un peregrino extranjero con bellas imágenes, espero que os guste.

miércoles

Origen del Camino Mozárabe de Santiago por Canal Sur Tv

Os dejo un video sobre el origen del camino de Santiago mozárabe.
Está sacado de un programa que se emite en mi tierra llamado "La Respuesta está en la Historia". A mi opinión un programa que rezuma excesivos estereotipos, porque no todos hablamos así ni somos “zevillanos”, pero al que se le puede sacar algo de petróleo.



martes

Esto es vida - Camino de Santiago

Amigos peregrinos, os dejo un interesante programa de Rne sobre el Camino de Santiago. Hablan con varios peregrinos, estudiosos del Camino, ofrecen consejos para recorrerlo y disfrutarlo, paran en algunos de sus restaurantes y ambientan el recorrido con música y con una sugerencia literaria muy ligada a esta experiencia.Espero que os guste.






miércoles

Ganador del concurso de microrelatos 1000Caminos

Peregrinos, os dejo el relato ganador de la edición de microrelatos 2011 de la página 1000Caminos. El único fallo que le achaco a los del jurado es no elegir algunos de los míos, pero ya se decía en Con faldas y a lo loco: "nadie es perfecto".

Aun así, muy bueno¡¡¡


1000 caminos, 1 historia
porJosep Puigtió Ruiz

La mañana que empecé el Camino aún no había salido el sol. Más tarde descubrí que en el Camino se empieza el día, valga el oxímoron, de noche. Y, como en los proyectos vitales, con la certeza de que el sol saldrá por alguna parte. Eran las cinco y media de la mañana cuando las Carbajalas, esos fueguecitos de andar silencioso, nos ofrecieron su sonrisa, su pan y su café. A veces en la cotidiana realidad uno se olvida que hay tantos mundos como personas, tantos caminos como historias. Uno se encierra en su laberinto de obstinadas paredes y se aferra más a su queso, a su casa y a su domingo con periódico que a su propia vida... A las seis de la mañana, las calles recién regadas de León me devolvían el sonido sincopado de la vara. Fue aquí donde conocí a Judy. Primero me llegó el sonido de su bordón rompiendo el silencio de la Calle Ancha, cerca de la catedral. Luego me llegó su silueta, rellena de sombra. A medida que mis pasos iban alcanzando los suyos los detalles y los colores se iban definiendo. Por último llegó su blanca sonrisa sobre su oscura piel. Juntos descubrimos el camino de salida de la ciudad. En ese momento me pregunté qué era lo que motivaba a una joven etíope a venir de tan lejos para cruzar a pie la península.
Una vez en el páramo leonés, áspero y desabrigado, uno vuelve a encontrarse con su propia ....(para continuar leyendo hacer click en el título)

Fiestas de San Sebastián en Caniles.

Amigos peregrinos os dejo un enlace muy interesante en el que hay una entrevista entre paisanos, amigos mios, sobre el "robo de San Sebastián". Una tradición que que se celebra todos los días 20 de enero en mi pueblo. Unas fiestas religiosas que rezuman pasión, emoción y amistad por cada poro.

Además en el blog podreis encontrar un excelente reportaje fotográfico.

(click en la foto para acceder al contenido)













VIVA SAN SEBASTIAN Y VIVAN LOS HERMANOS NUEVOS¡¡¡¡

martes

Ganadores del 5º Concurso fotografico de la Asoc. Jaca Jacobea


Aquí tenemos las imágenes ganadoras del 5º concurso fotográfico de la Asociacion de Jaca. Como en todo jurado, siempre discutible la elección, pues a mi humilde modo de ver, la ganadora tiene algo que no me llega, pero como dice el dicho: hazlo tú... ¿Qué os parece a vosotros?

1º Premio













2ºpremio













3ºPremio


Otra vez.



Está enamorada. Lo sabe. Siente en su interior un estremecimiento que no vivía desde hace años. Casi lo había olvidado.

Sólo piensa en volver a verlo, en compartir con él la sensación del sol en su rostro, de un despertar o de charlar toda una noche con la mirada. A sentirse viva.

Le atrae inevitablemente, tanto que se siente avergonzada. Tiene un marido encantador y dos maravillosos hijos que le dan y le han dado unos momentos inolvidables, los mejores de su vida. Pero esto es otra cosa. ¿Engaña o se engaña? Se lo pregunta cada amanecer cuando está junto a él pero pronto se deshace de esa duda como el que aparta la sábana al levantarse.

No quiere pensar en nada de eso y menos hoy que se dirige a su encuentro. Por eso prepara con delicadeza su escaso equipaje pues sabe que necesita poco para ser feliz con él.

Y como una niña que descubre su primer amor, los nervios le atenazan antes de coger el tren en su búsqueda. Se despide de su marido, con un sabor agridulce pero sin remordimientos. Lo siento, le dice en silencio, a la vez que le suelta un te quiero en voz alta.

Y otra vez está sentada meciéndose en el asiento del vagón. Otra vez está dispuesta a vivir, a sentir, a encontrase de nuevo con su Camino.
A caminar.

Relato inspirado en esta fotografía de Marialaya Burgos.

lunes

Cruce de caminos.


http://www.rtve.es/alacarta/videos/cruce-de-caminos/








Serie documental surgida a la luz del año jacobeo 2010 que narra las peripecias de diferentes peregrinos por lo caminos de santiago en tierras gallegas. Le falta a mi juicio unas dosis de espiritualidad y menos marketing gallego, cae con frecuencia en los tópicos peregrinos pero se deja ver.

martes

Un vino de promesas.

Me despiertan del duermevela el habitual murmullo de cremalleras, luciérnagas de led y aroma a ungüentos milagrosos, empujándome a salir de mi saco y preparar, con liturgia peregrina, mi mochila, mis pies y mi alma.
Desayunado y mirando de reojo al cielo encapotado, me despido de los presentes entre humeantes cafés solubles, a estilo de Jato, y les deseo ¡Buen camino¡ a todos. Agarro mi bordón y me enfundo mi armadura con forma de chubasquero para afrontar mi particular molino, llamado O´Cebreiro, un gigante que empieza a desperezarse
.

La jornada transcurre como un tango triste e infinito, al ritmo marcado por la lluvia. De vez en cuando comparto magdalena y café con algún peregrino, o al resguardo de un árbol, me detengo a escuchar la música del camino: el silencio. Soledad compartida, entre el caminante y la tierra que pisa.
Por Herrerías la lluvia decide cambiar de compás y caer con más virulencia, formando un amasijo de hojas y barro que dificulta el baile. En A faba tropiezo con unos peregrinos extranjeros, que como yo, están exhaustos y cansados de tanta agua, la subida está siendo dura y este monte no da tregua en esta batalla quijotesca. En el lenguaje de miradas, que sólo conocemos los peregrinos, nos deseamos ánimo y buen camino antes de continuar.


Ahora las irónicas nubes se jactan de mí y empiezan a esparcir nieve con gracia y abundancia, obligándome a olvidar mis pensamientos y buscar con ansia las flechas amarillas para no extraviarme. Pero el camino te enseña a mirar, y te demuestra que las señales están ahí, guiñándote de manera cómplice. Y sin darme cuenta, dejándome llevar por los pasos olvidados de miles de peregrinos, en un estado de ensoñación, fondeo mi destrozado cuerpo en al albergue ya cubierto de nieve.

Entrado en calor, recuperado el aliento y la sangre, me dirijo al primer bar que me acepte y de cobijo. Paternal, me recibe con un fuego como Dios manda y cuatro desconocidos secando su alma y su ropa, soldados rasos en una trinchera. Solo nos hacen falta unas botellas de vino del bierzo y una carnes a la brasa para quitarnos ese regusto a batalla perdida.


Después de toda una noche, tras el cristal de los vasos ya huérfanos de vino, observo que hemos pasado de ser desconocidos entre nosotros a ser amigos. Esta es la magia del Camino. Capaz de forjar vínculos para siempre o de transformar una maldita lluvia en una bendición. Lluvia, que durante siglos, se ha mezclado con promesas y súplicas hechas lágrimas que surcaban los rostros de peregrinos, para bautizar una tierra de la que ha nacido el vino que ahora nos une.


http://www.1000caminos.com/relatos_interior.php?edicion=2011&id=334

Santo dos Croques.

El arzobispo se apeó de su blanca y espléndida montura, e impecablemente vestido, con bonete incluido, paseó sus carnes por el lugar con la nariz bien levantada. Tras él, cual invisible sombra, caminaba fray Antón, cuya dedicación a los más pobres le impedía allegarse demasiado a la vulgar magnificencia de su superior. Mateo trabajaba de espaldas a ellos dando órdenes muy concretas a sus albañiles. Justo en aquellos momentos, discutía con un joven alumno sobre qué tipo de adorno grabar en el capitel de alguna columna interior.
La catedral de Santiago iba tomando forma, y ya tan solo quedaban algunos adobíos por colocar. No obstante, el pórtico de la Gloria había sido rematado por fin, otorgando una fama a su genial artífice que el envidioso prelado no podía ignorar.
-¡Maese Mateo! ¡Muy buenos días tenga usted! -aquel cuarentón de pelo rizado se volvió enarcando una ceja al verse frente a tan ilustre personalidad. Siempre le habían repugnado aquellos que hacían ostentación de sus riquezas, y la regordeta mano que el obispo le tendía estaba cuajada de sortijas que debían de pesar un quintal. Tragándose toda su inconmensurable dignidad, el edificador hizo el gesto de besar la mano del obispo metropolitano sin tocarla siquiera.
Con todo, éste prefirió pasar por alto aquellas renuencias y habló al arquitecto sin casi mirarle a los ojos: A mis oídos han llegado buenas nuevas que hablan de tu trabajo, Mateo: todos dicen que eres un genio, y que llevas muy bien las obras en esta catedral -el constructor asintió sin dar demasiada importancia a las jabonosas palabras del clérigo, encaminándolo hacia el glorioso pórtico como si estuviera muy interesado en tan inútil conversación.
Los peregrinos llegaban a miles desde que el portal había sido finalizado. Hombres y mujeres de toda Europa hablaban de las maravillas del altivo templo. La construcción románica iniciada por el francés Bernard había sido acondicionada a los nuevos y góticos tiempos, adquiriendo así mayores alturas y siendo engalanada por innumerables motivos escultóricos naturalistas, a los cuales Mateo era realmente proclive.
De hecho, él mismo era escultor además de maestro albañil. Después de una corta estancia en Francia, el compostelano estaba completamente dispuesto a erigir una catedral en su ciudad natal que rivalizara con la que tanta fama había dado a la abadía de Saint-Denis.
Una pedigüeña harapienta pero joven se apostaba justo en la entrada, como otros tantos mendigos. El obispo echó unas monedas sobre su pálida mano extendida sin dignarse mirarla. -Deberíais de inventar algún método para evitar este hedor a humanidad -comentó el arzobispo, amonestando al flacucho monje. -Son demasiados los peregrinos que entran en el templo, Ilustrísima. Todos vienen cansados y sudados, y muchos de ellos incluso enfermos. Los que no son miserables de solemnidad, y casi de nacimiento, hieden tanto como aquellos que se hallan cubiertos de pústulas y costras; como esos pobres leprosos de los que me he encargado hace poco en Sarria.
-¡Disculpas! Un templo dedicado al Señor debe ser gloria bendita. ¡Sahumarlo con incensarios! ¡Haced algo, por Dios! Me han comentado que un par de emisarios del papa pasaran la próxima semana por aquí, y no me gustaría que esos caballeros se llevaran una mala imagen de esta ciudadela.
-Pues como no construyan un turíbulo gigante, colgado oportunamente del techo, veo poco probable ocultar los olores propios de unos caminantes fatigados hasta la extenuación -añadió Mateo con cierto sarcasmo.
El cura le echó una mirada iracunda, y luego la alzó para perderse en los detalles del glorioso zaguán... Evidentemente, le costó lo suyo tragarse un tremendísimo “¡Oh!”. Y una vez hubo recobrado la compostura, el religioso se pasó cinco largos minutos examinando aquella obra maestra.
Al poco rato de entrar en la catedral, los detalles de la piedra, la luz y la grandiosidad del templo lograron que su oronda figura se empequeñeciera aún más.
-Buen trabajo, Mateo... Es una lástima que vosotros, los maestros albañiles, no podáis pasar a la posteridad. Si acaso fueras quien de encargarte de un conjunto escultórico para mi futuro panteón...
-Tengo demasiado trabajo aquí, Señoría. Me resultaría del todo imposible -gimió Mateo con indisimulada socarronería.
-Lo supuse -sentenció el gordo con sequedad-. En fin, supongo que mi rostro sobrevivirá al cadalso gracias a algún famoso pintor florentino. Vos, en cambio, aunque os dierais de cabezazos contra vuestra amiga la piedra, jamás podríais llegar a dejar en este mundo otra cosa que no fuera alguno de esos toscos epígrafes gravados en la roca, a los cuales nadie atiende. ¡Después de tantísimo trabajo es una auténtica pena!
-Mi meta no es transcender, señor obispo, sino servir a la Humanidad con lo que mejor sé hacer -y a aquellas sabias palabras, llenas de una rabia contenida, el ascético fraile benedictino se sumó con una franca y cómplice sonrisa.
-Os dejo con vuestra obra, pues... Seguid así, albaníl -escupió finalmente cual amargada despedida aquel vanidoso obispillo.
Pero cuando la incómoda visita se hubo marchado, el maestre habló con su discípulo más aventajado y le pidió que mandara traer un bloque de buen tamaño. Le hervía la sangre y tenía los nudillos blancos de tanto apretar aquellas encallecidas manos. ¡Claro que dejaría su imperecedera huella en una obra inconmensurable que le iba a llevar la vida entera! ¡Claro que su imagen estaría allí por el resto de los tiempos!
Por eso aquella misma noche comenzó a tallarse a sí mismo en piedra, pues el pétreo hombre que sacaba de la roca con el escoplo de cantería, y que iba a parecer un santón dando la bienvenida a los peregrinos, no era otro sino el propio escultor. De hecho, todos sus alumnos supieron reconocer en aquella imagen al venerado profesor. Y fue así como el nombre del maestro Mateo sobrevivió al paso del tiempo, de la mano de la grandiosidad de su obra, aunque nunca supiéramos demasiado de la vida de aquel tenaz y habilidoso genio, el cual dejó su firme impronta en la auténtica meca de la Cristiandad.

Relato de Marcos Dios Almeida